«El amor como bandera» es el nombre del primer corte del Cancionero Feminista lanzado por Católicas por el Derecho a Decidir Argentina junto a Incidencia Feminista y músicas cordobesas que ponen letra, voz y melodía a un camino de años, y que se proyecta hacia el 39° Encuentro Plurinacional en Córdoba. Cantan desde cada día de trabajo por una olla popular en un comedor, desde los laburos que están precarizados y mal pagos, desde situaciones de dolor, pero también desde la organización y fuerza, porque ¿qué más hacer en esta tierra incendiada sino cantar?
Cantar es un gesto de trinchera y alegría que resiste los tiempos. A lo largo de la historia, más allá y más acá de lo que pase, las mujeres se han encontrado siempre en el canto como un ritual, para aliviar el dolor, para gozar, celebrar, para combatir. Pero también hay un dato histórico que es la sistemática exclusión de las mujeres y disidencias del campo profesional de las artes musicales. Aún con las complicidades y grupalidades para denunciarlo y visibilizarlo, y las incidencias en políticas públicas y leyes, sigue siendo un camino espinado.

Pero nos obstinamos, porque así es la construcción de horizontes feministas.
«La vida no puede ser solo sobrevivir, también es soñar con una vida digna», dicen las músicas que llevan adelante la propuesta de un «Cancionero Feminista» y que acaban de lanzar un EP compuesto por tres canciones originales: «Somos marea», «El amor como bandera» y «Cicatriz». Este producto ―que ya suena en varias plataformas― es resultado de lo que se inició en 2024 por Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) e Incidencia Feminista, junto a artistas, compositoras y trabajadoras de la cultura de la provincia de Córdoba. Con entrada libre y gratuita, se presentan el próximo 4 de junio en el Centro Cultural La Piojera a las 20:30 horas.
Lucrecia Ortiz + Cci Kiu + María Eloína Coronel Ojeda + Florencia Soledad Zorrilla + Norma Beatriz Aguirre + Camila Remondegui + Antonella Mazzitello + Constanza Yamila Almaraz + Lara Fernández + María Paz Aravena Campo + María Julia Pereyra + Paola Bernal + Verónica Bie cantan desde lo que pasa hoy e imprimen un paisaje sonoro.

“La expresión musical es la estética más transversal de lo humano”, decía Dora Barrancos en la actividad “Músicas para un futuro feminista”, un ciclo de diálogos organizado por CDD, donde comenzaron a gestar este proyecto que, en tiempos de retrocesos y disputas que ponen en juego la vida y la dignidad, apuesta por hacer del amor una práctica y fuerza creadora.

Sobre la inspiración de las letras, en diálogo con La tinta, Cci Kiu confiesa que cuando pensaron en componer las canciones con Lucre Ortiz, trabajaron con escenas en las que las mujeres están poniendo el cuerpo a pesar de las violencias, la crueldad y la falta de oportunidades, a pesar de los dolores y los silenciamientos. “Lo que vimos ante la adversidad es ayuda, un plato de comida, un abrazo. Y las canciones hablan de eso: de la solidaridad y la empatía, de la fuerza grupal y comunitaria, de las historias de lucha y esperanza cotidianas. De esa marea que somos, de las cicatrices que te hacen más fuertes y te hacen acordar por lo que tuviste que pasar, pero que estás viva”.
El amor como bandera es una cumbia que relata la vida de las mujeres y disidencias en los barrios, y es una canción para dar ánimo, dice Cci. “Comienza con la expresión ‘Ay corazón’, que refleja la fortaleza y sensibilidad. ‘Vos que saliste temprano a laburar, vos que ponés siempre de tu olla, vos que abrís el merendero y siempre estás inventando comida donde no hay un mate y torta frita. Y si a veces te cansás, si pensás que no das más, que sola estás, estamos acá para acompañarte. En esto está el germen de la canción, que es lo que mueve la vida misma”.
Los estilos de las canciones remiten a paisajes comunitarios y que funcionan de manera colectiva: como la murga, en «Somos marea», donde participan muchas voces, o la chacarera «Cicatriz», que vuelve a las raíces, y la cumbia «El amor como bandera», que recupera lo popular, el baile y el goce.
Un Cancionero Feminista será colectivo o no lo será
Todo empezó con unos talleres de composición y producción de canciones que daban juntas Cci y Lucre, en los que mujeres y jóvenes compartían desde el arte sus problemáticas, sus intereses. “Ahí creamos ideas sonoras con algunos textos donde jugaban, exploraban y se grabaron algunas de esas producciones. De ahí, en parte, sale el texto de la chacarera ‘Cicatriz’; el resto son composiciones nuevas”.

Lucre Ortiz y Cci Kiu hicieron el trabajo de selección, preproducción de lo sonoro y vocal, y compusieron juntas letra y música. Luego, conformaron el equipo de trabajo con todas las músicas de Córdoba que participaron. “Las artistas que buscamos son heterogéneas, vienen de distintos estilos y géneros: hay cantantes de rap, tango y cumbia unidas a una misma propuesta. Es un privilegio ser parte del inmenso grupo de mujeres que andamos los caminos de la música y los feminismos. Cuando escuchaba a las chicas tocar y cantar, todo ese coro en una sola voz, me emocioné y me sentí agradecida por saber que no estoy sola. Se habla mucho de libertad, porque pareciera que es lo que más hemos perdido en este tiempo. Sin embargo, cantar es una manera de recuperar esa libertad”, expresa Kiu.
Para las artistas que formaron parte, juntarse fue un ejercicio de disfrute que cobra otra relevancia en medio de un contexto cargado de violencias y de tanta invasión de contenidos hechos con IA que dificultan distinguir entre realidad y ficción, incluso en la música y la cultura. “Volver a tu casa, juntarte en una guitarreada con tus amigas no tiene precio. Sacás el instrumento, tocás, cantás y escuchás esas vibraciones en tu cuerpo y en toda la ronda. Cantar nos salva y es una manera de sentir que no todo está perdido”.
Todas coinciden en que este proyecto en el que CDD e Incidencia Feminista las reúne fue un bálsamo, un descanso en tanta revuelta e injusticia social que vivimos. Hacer una canción que hable de amor, levantar una bandera en la que creés, sentirte parte de la marea, amarrar la esperanza en las melodías, sostener la memoria colectiva en las letras y en las redes nos inscribe en la larga genealogía de luchas por transformar la realidad, y la música y la cultura son ese refugio que lo hace posible.
“A veces no sabemos cómo cambiar las cosas”, dice Cci y nos anima a ese gesto simple e insurgente de hacer desde cada lugar, desde lo que sabemos. “Todo es cruel, te levantás y parece que estamos en una pesadilla, pero como artista y desde la música ―que es la potencia que he desarrollado y es lo que amo―, creo que tengo la obligación de responder a las violencias y agresiones con trabajo, amor y comunidad como la mejor manera de unirnos. Siempre existieron en nuestro país quienes, en momentos difíciles, cantaron y hoy son banderas izadas donde mirar y recordar que fue a través de las canciones que le recordaban al pueblo que no estaba solo, que se podía seguir luchando y teniendo fe en que las cosas, a pesar de que todo parecía gris y oscuro, no siempre iban a ser así”, concluye Kiu.

Nos vemos el próximo 4 de junio en el Centro Cultural La Piojera a las 20:30 horas, en el marco de un nuevo NI UNA MENOS y como parte del ciclo Camino al 39° Encuentro Plurinacional.

