De las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, a las pibas inundando plazas con sus pañuelos verdes, de las conquistas legislativas como la Ley de Cupo Femenino en 1991, a la Ley de Paridad de Género en 2017, las mujeres han protagonizado luchas centrales para la vida democrática y política argentina. ¿Qué desafíos enfrenta la participación de las mujeres en las democracias actuales? Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) y Feministas sin Fronteras, se unen en un Amicus Curiae ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para defender este derecho.

Foto: Laura Dalto
En un contexto regresivo para las democracias en la región, del 17 al 20 de marzo tuvieron lugar en la ciudad de Brasilia, Brasil, las audiencias públicas convocadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Allí representantes de organizaciones de la sociedad civil y de la academia se expresaron en relación con la solicitud de Opinión Consultiva presentada por el Estado de Guatemala sobre el alcance del derecho a la democracia.
En ese marco, desde Católicas por el Derecho a Decidir Argentina y Feministas sin Fronteras presentaron un Amicus Curiae para pedir que se tenga en cuenta un aspecto fundamental: que sin la participación libre de violencias de las mujeres y diversidades, no hay democracias plenas.
“La participación igualitaria y libre de violencia de las mujeres en toda su diversidad es una condición esencial para el fortalecimiento de las democracias en la región”, explica Marina Gudiño, abogada feminista e integrante del Área de Litigio de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), en diálogo con Feminacida. Y advierte: “A medida que aumenta la participación de las mujeres en la vida pública, también se intensifican las formas de violencia política, especialmente en entornos digitales, mediáticos e institucionales”.
Los datos dan cuenta de ello. Según reveló la investigación «Somos en Red», realizada por el Centro de Intercambio y Servicios para el Cono Sur Argentina (Ciscsa) y Andhes, en Argentina la violencia política de género afectó a 8 de cada 10 mujeres dirigentes. Además, según Amnistía Internacional, una de cada tres mujeres sufrió violencia en las redes sociales y el 59% recibió mensajes sexuales y misóginos.
El aporte de este Amicus se basa en dos ejes fundamentales: por un lado, la participación política en condiciones de igualdad, donde la paridad aparece como un estándar necesario; y por otro, la erradicación de la violencia política por motivos de género, que constituye uno de los principales obstáculos para el ejercicio de esos derechos.
“El Amicus busca aportar al debate abierto, reafirmando una idea central: la participación de las mujeres en toda su diversidad no es un aspecto accesorio, sino un elemento constitutivo de la vida democrática”, asegura Marina. “Considerar la participación igualitaria y libre de violencia de las mujeres en toda su diversidad es una condición esencial para el fortalecimiento de las democracias en la región”.
Democracias, en la mira
Luz Laici es Directora Ejecutiva de Feministas sin Fronteras y para ella, las democracias actuales se caracterizan por ser “de baja intensidad”, “con instituciones frágiles, con Constituciones que no se respetan, con procesos de políticas públicas que han sido avasallados, desfinanciados, desarmados”, afirma en diálogo con Feminacida.
“Nombres como los de Berta Cáceres, Juana Quispe y Marielle Franco, mujeres políticas y activistas, engrosaron la lista de víctimas de femicidio en esta región, no sólo por el hecho de ser mujeres, sino por el hecho de ser mujeres políticas”, puntualizó la activista y aseguró que la amenaza directa contra sus vidas “permanece latente”, como lo reflejan los atentados contra la ex vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y actual vice de Colombia, Francia Márquez, víctimas de intentos de magnifemicidios. “Esos hechos buscan silenciar e invisibilizar todo cuestionamiento público a la violencia política contra las mujeres y discursos de odio, alimentando el ciclo de la violencia y debilitando el Estado de derecho”.
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“El presente muestra señales de alerta”, dice Marina Gudiño, de CDD. “Los recortes en políticas públicas, especialmente en áreas clave como salud sexual y cuidados, la precarización de la vida, el aumento de la violencia y la proliferación de discursos de odio configuran un escenario preocupante. A esto se suman restricciones al espacio cívico, a la protesta social y a la libertad de expresión”, afirma.
En este sentido el Amicus buscó brindar antecedentes en la materia y ejemplos de la situación de retracción de derechos en la región que no deben naturalizarse.
Por democracias más inclusivas, igualitarias y libres de violencia
La decisión de presentar un Amicus Curiae ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos surge de una convicción compartida entre Católicas por el Derecho a Decidir Argentina y Feministas sin Fronteras: la necesidad de articular esfuerzos para fortalecer la defensa de los derechos humanos desde una perspectiva feminista. “Esta alianza se basa en una práctica política y jurídica común, donde entendemos que el trabajo conjunto permite construir argumentos más sólidos, integrales y representativos, combinando trayectorias y experiencias diversas”, dice Gudiño.
“Creemos que se trata de una cuestión urgente a atender. Y que las mujeres tienen mucho para aportar: así lo demuestra su tradición de organización política, lucha y conquista de derechos, y que garantizar su participación y presencia en en espacios de poder y toma de decisión, libres de discriminación y violencia, contribuirá al resguardo de nuestro porvenir”, aporta Luz Laici, desde Feministas Sin Fronteras.
El desafío, a 50 años del Golpe y en medio de una creciente avanzada de sectores antiderechos, va más allá de pensar la democracia representativa y abrir la pregunta: ¿Cuáles son las condiciones reales en las que se ejerce?
“Nuestro Amicus no solo busca incidir en una discusión jurídica, sino también política: cómo fortalecer democracias más inclusivas, igualitarias y libres de violencia”, concluye Marina Gudiño. “Porque sin la participación plena de las mujeres, no hay democracia sustantiva posible. Y porque defender la democracia hoy implica también disputar su sentido”.


