Esta fue una convocatoria de Católicas Por el Derecho a Decidir Argentina (CDD) en la que se dieron cita decenas de jóvenes del Noroeste Argentino para aprender, dialogar y buscar nuevas herramientas contra los fundamentalismos religiosos.

Llegaron a la Sociedad Española en la capital salteña, el punto de encuentro, mujeres, hombres, transexuales, gays, lesbianas y queers, que comparten una región y una franja etaria. No fue casualidad la elección de la sede, ya que existen rasgos regionales del norte argentino que manifiestan la preeminencia de fundamentalismos religiosos que se muestran hegemónicos con una moral sexual restrictiva que generan discriminaciones y violencias. De ello la riqueza de las diferentes vivencias de lxs participantes que provenían de Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero.

Este encuentro tuvo como principal objetivo identificar y precisar qué son los fundamentalismos religiosos y cuáles son sus acciones y objetivos. De la mano de las disertantes: Lola Guerra (miembro de CDD, Lucia Riba (Teóloga) y Mónica Menini (integrante de la Alianza nacional de los derechos humanos de las Mujeres y de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuita), que participaron con sus saberes y experiencias, se logró, a través del debate y con la intervención activa de todxs en una ronda, dar nombres a actores y situaciones que se encuentran a diario en la lucha por la plena vigencia de los derechos sexuales y reproductivos.

En las alocuciones se describieron en la práctica a estos sectores conservadores, que forman movimientos políticos sociales y generan con sus acciones las dificultades para el acceso de derechos y la posibilidad de ejercer la libertad de tomar decisiones. Es así que los sectores más rígidos de las iglesias, principalmente de la católica, en alianza con el poder económico y político tratan de incidir en las políticas públicas, desestimando la pluralidad, la separación del Estado y la Iglesia e imponiendo sus creencias como las únicas aceptables.

Los ejemplos no faltaron: la intromisión en las legislaciones, los adoctrinamientos para evitar manifestaciones por los derechos de mujeres y de LGTBI, las imposiciones de no aplicar determinadas políticas públicas como la educación sexual integral, su influencia en las prácticas médicas y en el impulso de la vulneración de derechos de las y los pacientes con la violación del secreto médico o el mal uso de la objeción de conciencia.

Este encuentro, también, permitió un amplio debate sobre las diferencias de estos fundamentalismos con la espiritualidad o la religiosidad que se viven en los diferentes territorios. Lo que permitió conocer de la mano de la teóloga feminista Lucia Riba otra interpretación de la Biblia y de las mujeres que aparecen retratadas en ella. Una mirada que muestra a Jesús cercano a los sufrimientos de las mujeres e interpelado y acompañado por mujeres en su camino. Abriendo de esta manera más puertas para el diálogo y para pensar en la posibilidad del respeto a las decisiones que tomen las mujeres sobre sus vidas, respetando su conciencia.

Durante la segunda jornada Mónica Menini, abogada en el caso Juana, la niña Wichi que fue abusada por varios criollos y luego vulnerada por el Estado, aportó desde su profesión el abordaje del marco legal del aborto en Argentina.

El intercambio de dos días entre los presentes finalizó con el diseño de acciones y herramientas para hacer frente a los discursos e intromisiones de los fundamentalismos religiosos y la promoción de los derechos sexuales y reproductivos que son fundamentales para terminar con las desigualdades. Las propuestas comunicacionales fueron grupales, creativas y orientadas a las juventudes, utilizando medios audiovisuales, redes sociales, folletería y abordajes territoriales.

* Por Celina de la Rosa (Agencia APA)